Bite (2015)

Hace ya varios meses publiqué una reseña titulada 4 Transformaciones Monstruosas de Películas Poco Conocidas, en la que bien cabría incluir el espécimen que hoy nos ocupa. Ciertamente, ya es tarde para incluirla. Tampoco va a ser Bite la cabeza de otro combo de cintas con las mismas características, entre otras cosas porque ya me cuesta encontrar ejemplares tan retorcidos como este y, por suerte o desgracia, no a todas horas andan los directores pensando en alguna metamorfosis repugnante para sus protagonistas.

Pero ¿qué es lo que nos mueve a sentarnos frente a la pantalla siendo conscientes de que vamos a presenciar tan atroces acontecimientos?. Morbo. No encuentro otra respuesta. Yo mismo me lo preguntaba con el transcurrir del metraje. El morbo de contemplar lo escabroso. Cuanto más difícil resulte de imaginar, más atractivo lo encontramos.

Retorcidos amigos y amantes de estos inhóspitos territorios, os dejo con una nueva propuesta merecedora de una arcada o de un bostezo, lo dejo a vuestra elección. La única certeza es que no hay cabida para los aplausos.

Sigue leyendo

Holidays (2016)

En primer lugar, ¡vaya grupazo de directores reunidos en esta propuesta!. Quizá fue eso lo que me hizo andar muy atento con su estreno. Hace mucho tiempo supe del proyecto y he estado esperando su aparición con impaciencia. Lo cierto es que la espera no ha merecido la pena.

Siempre he pensado -o, ingenuamente, he querido pensar- que el formato de película de episodios era una vía para condensar el talento de unos cuantos y crear un collage de aportaciones al servicio del género. Los únicos que aportan algo con sentido son los debutantes, lo cual resulta lógico si tenemos en cuenta que este tipo de productos son una especie de escaparate. Pero esto no quita que los veteranos tengan mucho que decir. Y no dicen nada. Parece que se dieran la licencia del mínimo esfuerzo. En especial me sorprende Kevin Smith. Su contribución es una broma, ni siquiera con un “buen mal gusto”. Descuidada y olvidable.

Sigue leyendo

Baskin (2015)

Una película turca que comience con cuatro tipos enfrascados en una discusión acerca de si apostarán o no a la victoria del Atlético sobre el Barcelona, o del Girona sobre el Zaragoza, o viceversa; que se decidan por el Girona porque el nombre les gusta más que el de nuestros amigos los maños, y que entre este grupo de hombres haya uno que se llama Arda (esto es sólo para futboleros, lo siento), no debería tener desperdicio.

No importa lo turca que sea.

Hay cierto regusto en esta primera escena que vino a recordarme inevitablemente a aquella obra maestra de Tarantino: Reservoir Dogs. En su momento, Quentin reunió a un grupo de brillantes personajes en una cafetería justo al inicio de su cinta, hablando sobre asuntos poco relevantes para el desarrollo posterior de la cinta. Lo mismo hace Can Evrenol -director de Baskin– en los primeros instantes de su ópera prima. Y el homenaje sabe a gloria, sin exceso, sin regodeo, con la discreción de quién rinde tributo de forma prudente.

Sigue leyendo

Ataque a los Titanes: La película (2015)

Maldita impaciencia.

Puesto que no soy un gran aficionado al manga, no suelo estar al tanto de ciertas producciones. Sin embargo, algunas voces vinieron a contarme de la existencia de una serie de animación japonesa: Ataque a los Titanes. Todas coincidían en lo mismo: muy buena. Escarbando por la red descubrí que habían hecho una película. Dos, para ser más concreto.

Debido a que mi tiempo está limitado y me gustaría poder ver el doble de cosas que las cortas horas del día me permiten, decidí lanzarme al vacío con la propuesta cinematográfica, ignorando los 25 episodios animados que inspiraron la misma. Craso error.

Esta reseña es la consecuencia de haberse precipitado.

Sigue leyendo

The Witch (2015)

El miedo tiene múltiples apariencias. Hay quién ha decidido encarnarlo con dientes y escamas, con sábanas raídas, con cadenas reptantes…porque las formas en las que el terror toma cuerpo dependen del ojo que las contemple. Sin embargo, existen símbolos establecidos, toda una imaginería que por sí sola no debiera significar nada, pero que ceñida a una memoria colectiva de leyendas y tradiciones, se convierte en algo más que conceptos carentes de sentido.

Lo mejor de The Witch es que recoge todos esos iconos y se los pasa por el “forro de la escoba“.

Si lo que deseas es ver féminas surcar la silueta de la luna, aquelarres multitudinarios y conjuros ininteligibles, entonces te sugiero que eches mano de clásicos como Las Brujas de Eastwick o El retorno de las brujas, porque, amigo mío, decididamente esta no es tu película.

Eggers se ha deshecho y ha escupido a todos los tópicos de la brujería para traernos un producto genuino, una criatura salida de las vísceras de un hombre enamorado del terror.

Sigue leyendo

Hush (2016)

No soy amante de los slashers. Eso es un hecho. En general tienden a aburrirme y cada vez presto menos atención a las novedades de este subgénero. Será por ese patrón predecible del que la mayoría están compuestos: un salvaje individuo/a, diestro en todas las maniobras posibles con un cuchillo, va aniquilando sin piedad a cualquier ser humano que se cruza en su camino. Otro tipo/tipa honrado será quién finalmente, tras largas persecuciones y situaciones inverosímiles, acabe con la vida del asesino.

Habrá quién considere que los patrones argumentales no sean una buena excusa, sobre todo teniendo en cuenta que muchos otros subgéneros del terror también tienden a repetir otros distintos. Lo entiendo. Lo sé. La cuestión es que cada vez soporto menos los slashers. Y éste es MI motivo.

Pero ahora llega Mike Flanagan y me estampa en la jeta un slasher de “toma pan y moja”. Justo este director, que con su magistral cinta Oculus (2013) consiguió que me creyese todo lo que toca. Y en Hush hay sello de factoría Flanagan. Irresistible.

Sigue leyendo

Victor Frankenstein (2015)

Si reconstruyésemos un cuerpo humano con extremidades superiores e inferiores procedentes de hombres o mujeres sin vida y le insuflásemos el milagro de la electricidad en una noche de tormenta, quizá…¿quién sabe?…contemplaríamos moverse a tal engendro. Si, además, colocásemos la cabeza de Mary Shelley coronando ese torso y acomodásemos a tal “ser” ante una pantalla en la que se esté emitiendo Victor Frankenstein (la cuestionable cinta que ocupa esta reseña), con bastante probabilidad deberíamos huir antes de que ese Monstruo-Shelley decidiese acabar con nuestra vida ante la aberrante visión de lo que el mundo ha hecho con su novela.

Digo esto porque admiro profundamente la historia de Frankenstein, esa criatura compuesta de cadáveres, traída al mundo desde la arrogancia científica y abandonada después a su propia suerte. Una historia de venganza, también. Y el cine en general ha hecho un flaco favor a la leyenda – destacando sin excesivo énfasis la irregular película con la que Kenneth Branagh trató de dar vida al mito,…con poca fortuna – con producciones que no han terminado de recoger la prodigiosa historia que contiene la novela. Hoy estamos ante otro intento fallido.

Sigue leyendo